Un amigo mío trabajaba en una farmacia mientras estudiaba en la Universidad de Texas.
Su trabajo consistía en hacer entregas en algunos hogares de ancianos en la zona de Austin. Una tarea adicional era un breve viaje a una puerta vecina.
Cada cuatro días se echaba al hombro una gran botella de agua y la llevaba más o menos cincuenta pasos a un edificio detrás de la farmacia.
La cliente era una anciana de unos setenta años que vivía sola en una habitación oscura, con escasos muebles y falta de aseo. Del cielo raso colgaba una bombilla. El empapelado estaba manchado y roto. Las cortinas cerradas, y la habitación se veía lúgubre.
Steve dejaba el agua, recibía el pago, daba gracias a la señora y salía. Con el transcurso del tiempo comenzó a sentirse extrañado por esa compra. Supo que la mujer no tenía otra fuente de agua. Dependía de su entrega para lavar, bañarse y beber durante cuatro días. Extraña elección.
El agua municipal era más barata. La ciudad le hubiera facturado de doce a quince dólares mensuales; sin embargo, su pedido en la farmacia alcanzaba cincuenta dólares al mes. ¿Por qué no eligió el aprovisionamiento más barato?
La respuesta estaba en el sistema de entrega. Sí, el agua municipal costaba menos. Pero la ciudad enviaba solamente el agua; no enviaba una persona. Ella prefería pagar más y ver un ser humano que pagar menos y no ver a nadie.
¿Cómo puede alguien estar tan solo?
Vía Renuevo de Plenitud
jueves, 30 de agosto de 2012
martes, 28 de agosto de 2012
No se puede
No se puede dar lo que no se posee.
Para dar amor has de poseer amor.
No se puede enseñar lo que no se comprende.
Para enseñar amor hay que comprender el amor.
No se puede conocer lo que no se ha estudiado.
Para estudiar el amor has de vivir en el amor.
No se puede apreciar lo que no se reconoce.
Para reconocer el amor has de ser receptivo.
No se puede dudar sobre aquello en que se desea confiar.
Para confiar en el amor se debe estar convencido del amor.
No se puede admitir aquello a lo que uno no es capaz de rendirse.
Para rendirte al amor has de ser vulnerable al amor.
No se puede vivir aquello a lo que uno no se dedica.
Para dedicarte al amor has de estar siempre creciendo en el amor.
Para amar a los demás hay que amarse a sí mismo.
Solamente se puede dar a los otros lo que se posee.
No se puede dar lo que no se ha aprendido y experimentado.
Como el amor no es un objeto, al darlo no se pierde.
Se puede dar amor a muchas personas y, no obstante, seguir todavía conservando el mismo amor que se poseía al principio.
Vivir en el amor es el mayor reto de la vida.
Requiere más sutileza, flexibilidad, sensibilidad, comprensión, aceptación, tolerancia, conocimiento y fortaleza que cualquier otra empresa o emoción humanas.
Cuando el hombre tiene amor ya no está a merced de fuerzas superiores a él;pues él se convierte en una fuerza poderosa.
Reflexiones diarias
Para dar amor has de poseer amor.
No se puede enseñar lo que no se comprende.
Para enseñar amor hay que comprender el amor.
No se puede conocer lo que no se ha estudiado.
Para estudiar el amor has de vivir en el amor.
No se puede apreciar lo que no se reconoce.
Para reconocer el amor has de ser receptivo.
No se puede dudar sobre aquello en que se desea confiar.
Para confiar en el amor se debe estar convencido del amor.
No se puede admitir aquello a lo que uno no es capaz de rendirse.
Para rendirte al amor has de ser vulnerable al amor.
No se puede vivir aquello a lo que uno no se dedica.
Para dedicarte al amor has de estar siempre creciendo en el amor.
Para amar a los demás hay que amarse a sí mismo.
Solamente se puede dar a los otros lo que se posee.
No se puede dar lo que no se ha aprendido y experimentado.
Como el amor no es un objeto, al darlo no se pierde.
Se puede dar amor a muchas personas y, no obstante, seguir todavía conservando el mismo amor que se poseía al principio.
Vivir en el amor es el mayor reto de la vida.
Requiere más sutileza, flexibilidad, sensibilidad, comprensión, aceptación, tolerancia, conocimiento y fortaleza que cualquier otra empresa o emoción humanas.
Cuando el hombre tiene amor ya no está a merced de fuerzas superiores a él;pues él se convierte en una fuerza poderosa.
Reflexiones diarias
viernes, 27 de julio de 2012
La Actitud del Éxito
El desenlace de las situaciones que experimentados en la vida depende exclusivamente de nosotros, nos guste o no, lo aceptemos o no, este es un hecho que forma parte de la realidad que es vivir.
Aunque son muchas las actitudes que podemos asumir en la vida ante diferentes situaciones, una resulta clave para asegurarnos el éxito en cualquier empresa. Esta actitud clave es la de responsabilizarnos por los resultados de nuestras acciones.
Si asumimos que en la vida nosotros, y solo nosotros somos responsables de los resultados que obtenemos, estaremos ejerciendo nuestro poder como seres de voluntad creativa y consciente, en lugar de situarnos como simples victimas de las circunstancias, ¿Qué prefiere?, ¿Cuál cree que pueda darle mejores resultados?, ¿Con cuál cree que logre expresarse plenamente?.
Asumir la actitud de responsabilizarnos por lo que sucede en nuestras vidas nos coloca en una situación de poder, como creadores de la realidad que deseamos vivir, y nos brinda la oportunidad de aprender de las experiencias que se nos presentan a diario.
Esto nos coloca en la ventajosa posición de ejercer plenamente nuestro poder creador, en lugar de proyectarlo a otras personas, situaciones u objetos. Si, es correcto, el poder es nuestro, se origina dentro de nosotros, siempre está con nosotros, pero por alguna razón, en algún momento determinado podemos elegir transferirlo a otros al evadir nuestra responsabilidad. Esas actitudes son diametralmente opuestas, así como lo son los resultados de asumirlas, veamos.
La idea de asumir la responsabilidad por las consecuencias de nuestras acciones no es muy popular, actualmente es frecuente encontrar personas que se sienten más cómodas entregando su poder a otros al negarse a aceptar su responsabilidad.
Estas personas inventan excusas o encuentran a quien culpar por sus errores, y la supuesta imposibilidad de alcanzar sus sueños. Ellos pueden darles un sin fin de razones por las cuales no pudieron lograr lo que se propusieron, o tal vez ni siquiera se animaron a intentarlo.
Pareciera que nuestra sociedad está diseñada para dar soporte a este tipo de actitudes. Parece increíble como algunas personas pueden alcanzar la edad adulta sin conocer este pequeño detalle que les permitiría abrir las puertas a la felicidad en sus vidas.
Estas personas pudieran pensar que esta actitud les favorece, cuando la realidad es otra. Puede ser que encuentren personas que se compadezcan de ellas por un tiempo y estén dispuestas a escuchar sus excusas, y podrían hasta darles la razón. Sin embargo, al evadir nuestra responsabilidad rechazamos el papel que desempeñamos en la vida, y por consiguiente nos rechazamos a nosotros mismos, y al hacerlo estamos repartiendo nuestro poder.
Pero, ¿En qué o quién delegamos este poder?, es sencillo, en todas las personas y cada una de las cosas o eventos fuera de nosotros. Si no somos responsables de las situaciones que se presentan en nuestras vidas, entonces ¿Quién lo es?. Desde este punto de vista lo serían otras personas, supuestos enemigos, el azar, el destino o cualquier cosa que se le pueda ocurrir.
La consecuencia de asumir esa actitud es sentirse a merced de las circunstancias e imposibilitado de hacer algo para resolverlas. Y no podría ser de otra manera, pues tomamos algo que es inherente a nosotros y lo proyectamos fuera. Entregamos un poder interno, y en nuestra confusión creímos que fuerzas externas moldeaban nuestras vidas a su antojo.
De cualquier manera, lo importante es que este proceso es muy sencillo de revertir, veamos.
Aunque son muchas las actitudes que podemos asumir en la vida ante diferentes situaciones, una resulta clave para asegurarnos el éxito en cualquier empresa. Esta actitud clave es la de responsabilizarnos por los resultados de nuestras acciones.
Si asumimos que en la vida nosotros, y solo nosotros somos responsables de los resultados que obtenemos, estaremos ejerciendo nuestro poder como seres de voluntad creativa y consciente, en lugar de situarnos como simples victimas de las circunstancias, ¿Qué prefiere?, ¿Cuál cree que pueda darle mejores resultados?, ¿Con cuál cree que logre expresarse plenamente?.
Asumir la actitud de responsabilizarnos por lo que sucede en nuestras vidas nos coloca en una situación de poder, como creadores de la realidad que deseamos vivir, y nos brinda la oportunidad de aprender de las experiencias que se nos presentan a diario.
Esto nos coloca en la ventajosa posición de ejercer plenamente nuestro poder creador, en lugar de proyectarlo a otras personas, situaciones u objetos. Si, es correcto, el poder es nuestro, se origina dentro de nosotros, siempre está con nosotros, pero por alguna razón, en algún momento determinado podemos elegir transferirlo a otros al evadir nuestra responsabilidad. Esas actitudes son diametralmente opuestas, así como lo son los resultados de asumirlas, veamos.
Consecuencias
La idea de asumir la responsabilidad por las consecuencias de nuestras acciones no es muy popular, actualmente es frecuente encontrar personas que se sienten más cómodas entregando su poder a otros al negarse a aceptar su responsabilidad.
Estas personas inventan excusas o encuentran a quien culpar por sus errores, y la supuesta imposibilidad de alcanzar sus sueños. Ellos pueden darles un sin fin de razones por las cuales no pudieron lograr lo que se propusieron, o tal vez ni siquiera se animaron a intentarlo.
Pareciera que nuestra sociedad está diseñada para dar soporte a este tipo de actitudes. Parece increíble como algunas personas pueden alcanzar la edad adulta sin conocer este pequeño detalle que les permitiría abrir las puertas a la felicidad en sus vidas.
Estas personas pudieran pensar que esta actitud les favorece, cuando la realidad es otra. Puede ser que encuentren personas que se compadezcan de ellas por un tiempo y estén dispuestas a escuchar sus excusas, y podrían hasta darles la razón. Sin embargo, al evadir nuestra responsabilidad rechazamos el papel que desempeñamos en la vida, y por consiguiente nos rechazamos a nosotros mismos, y al hacerlo estamos repartiendo nuestro poder.
Pero, ¿En qué o quién delegamos este poder?, es sencillo, en todas las personas y cada una de las cosas o eventos fuera de nosotros. Si no somos responsables de las situaciones que se presentan en nuestras vidas, entonces ¿Quién lo es?. Desde este punto de vista lo serían otras personas, supuestos enemigos, el azar, el destino o cualquier cosa que se le pueda ocurrir.
La consecuencia de asumir esa actitud es sentirse a merced de las circunstancias e imposibilitado de hacer algo para resolverlas. Y no podría ser de otra manera, pues tomamos algo que es inherente a nosotros y lo proyectamos fuera. Entregamos un poder interno, y en nuestra confusión creímos que fuerzas externas moldeaban nuestras vidas a su antojo.
De cualquier manera, lo importante es que este proceso es muy sencillo de revertir, veamos.
miércoles, 25 de julio de 2012
Encontrando un Propósito
Desde la antigüedad el ser humano se ha cuestionado sobre ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, ¿Hacía dónde voy?, y ¿Por qué estoy aquí?. Esta última pregunta puede encararnos con nuestra realidad y plantearnos modificar nuestra vida, en caso que nuestro análisis revele que necesitamos encontrarle mayor sentido.
Los seres humanos tenemos el potencial de vivir una vida significativa, y esto comienza encontrando un propósito en la vida. Tener propósito en la vida marca la diferencia entre vivir plenamente, y simplemente existir.
Generalmente descubrimos nuestro propósito cuando despertamos a una realidad superior, a una definición más amplia de lo que es la vida, o simplemente ante una adversidad que nos estremece y nos hace cuestionarnos sobre los principios y valores que sustentan lo que consideramos nuestra realidad.
La vida es una escuela, y los seres humanos somos dioses en potencia. Por eso no conocemos nuestro propósito de antemano, nos toca descubrirlo, pues es la manera en que se irán desenvolviendo tanto nuestras cualidades, habilidades y destrezas, como nuestra comprensión, aceptación y asimilación de realidades más amplias.
Tomemos como ejemplo a un niño en un corral. Su día transcurre en jugar con todos los juguetes que se encuentran a su alcance en el corral, y una vez que comienza a gatear y puede recorrer la casa descubre un mundo más amplio, luego que camina puede salir a exteriores y sorprenderse de descubrir un universo más amplio.
De igual manera, el ser humano adulto, una vez cree que ha descubierto el mundo que le rodea, y comienza a sentirse cómodo creyendo que lo domina; ocurre algún evento que lo hace cuestionarse sobre la veracidad y exactitud de su observación y percepción del mundo en el que vive.
Entonces comienza a ampliar sus horizontes, y se vuelve consciente sobre la influencia de todas y cada una de sus acciones en el mundo que le rodea. Donde antes consideraba su mundo solo su vecindario, estado o país, despierta a la realidad de que los ciudadanos de todos los países del mundo vivimos en un mismo planeta, respirando el mismo aire, bebiendo la misma agua, y comiendo los mismos alimentos.
Los seres humanos tenemos el potencial de vivir una vida significativa, y esto comienza encontrando un propósito en la vida. Tener propósito en la vida marca la diferencia entre vivir plenamente, y simplemente existir.
Generalmente descubrimos nuestro propósito cuando despertamos a una realidad superior, a una definición más amplia de lo que es la vida, o simplemente ante una adversidad que nos estremece y nos hace cuestionarnos sobre los principios y valores que sustentan lo que consideramos nuestra realidad.
Expansión
La vida es una escuela, y los seres humanos somos dioses en potencia. Por eso no conocemos nuestro propósito de antemano, nos toca descubrirlo, pues es la manera en que se irán desenvolviendo tanto nuestras cualidades, habilidades y destrezas, como nuestra comprensión, aceptación y asimilación de realidades más amplias.
Tomemos como ejemplo a un niño en un corral. Su día transcurre en jugar con todos los juguetes que se encuentran a su alcance en el corral, y una vez que comienza a gatear y puede recorrer la casa descubre un mundo más amplio, luego que camina puede salir a exteriores y sorprenderse de descubrir un universo más amplio.
De igual manera, el ser humano adulto, una vez cree que ha descubierto el mundo que le rodea, y comienza a sentirse cómodo creyendo que lo domina; ocurre algún evento que lo hace cuestionarse sobre la veracidad y exactitud de su observación y percepción del mundo en el que vive.
Entonces comienza a ampliar sus horizontes, y se vuelve consciente sobre la influencia de todas y cada una de sus acciones en el mundo que le rodea. Donde antes consideraba su mundo solo su vecindario, estado o país, despierta a la realidad de que los ciudadanos de todos los países del mundo vivimos en un mismo planeta, respirando el mismo aire, bebiendo la misma agua, y comiendo los mismos alimentos.
martes, 24 de julio de 2012
Guía hacia el Éxito
Todos queremos ser exitosos, pero a veces no tenemos claro el camino a seguir para alcanzar el éxito. Aunque algunos piensan que el éxito está reservado para unos pocos privilegiados, en realidad puede ser alcanzado por todo aquel que determinadamente siga unos sencillos pasos.
En una sociedad en la que la gente culpa a todos, desde sus padres hasta el gobierno por su incapacidad de salir adelante, los lideres rehúsan asumir esa actitud de víctima, y por el contrario asumen responsabilidad por lo que ocurre en sus propias vidas afirmando "Todo está a mi alcance, y depende de mi alcanzarlo".
Asumir responsabilidad es tomar conciencia que al decir que alguien o algo fuera de nosotros nos previene de alcanzar el éxito, estamos entregando nuestro poder personal a ese ente externo. Esto equivale a asumir que algo externo tiene más control sobre nuestras vidas que nosotros mismos.
Si hasta ahora hemos vivido nuestras vidas según la opinión que otros tienen de nosotros, es importante recordar que la opinión de otro no tiene porque convertirse en nuestra realidad.
Al asumir nuestra responsabilidad, nuestra realidad la forjamos nosotros día a día mediante nuestras decisiones conscientes ejecutadas por medio de nuestra voluntad.
Pocas cosas tienen el poder que otorga tener un propósito claro en la vida. Vivir con propósito es tener la determinación de hacer lo que estamos convencidos que vinimos a hacer en esta vida, y estar comprometidos a hacerlo con excelencia.
Mientras que encontramos un propósito, nuestras vidas consisten en hacer el menor esfuerzo para apenas existir con la menor cantidad de problemas.
Cuando vivimos con propósito nuestra principal ocupación es hacer correctamente lo que nos toca hacer. Una vez que encontramos un propósito amamos lo que hacemos, y se nota, y las personas quieren relacionarse con nosotros porque perciben nuestro compromiso con la excelencia, y eso es magnético.
Pero, ¿Cómo encontrar un propósito?. Simple, elija una causa en la cual crea, y encuentre la manera en la cual puede usar sus habilidades para el mayor provecho de todos los involucrados, incluyéndose a usted.
Asumir Responsabilidad
En una sociedad en la que la gente culpa a todos, desde sus padres hasta el gobierno por su incapacidad de salir adelante, los lideres rehúsan asumir esa actitud de víctima, y por el contrario asumen responsabilidad por lo que ocurre en sus propias vidas afirmando "Todo está a mi alcance, y depende de mi alcanzarlo".
Asumir responsabilidad es tomar conciencia que al decir que alguien o algo fuera de nosotros nos previene de alcanzar el éxito, estamos entregando nuestro poder personal a ese ente externo. Esto equivale a asumir que algo externo tiene más control sobre nuestras vidas que nosotros mismos.
Si hasta ahora hemos vivido nuestras vidas según la opinión que otros tienen de nosotros, es importante recordar que la opinión de otro no tiene porque convertirse en nuestra realidad.
Al asumir nuestra responsabilidad, nuestra realidad la forjamos nosotros día a día mediante nuestras decisiones conscientes ejecutadas por medio de nuestra voluntad.
Vivir con Propósito
Pocas cosas tienen el poder que otorga tener un propósito claro en la vida. Vivir con propósito es tener la determinación de hacer lo que estamos convencidos que vinimos a hacer en esta vida, y estar comprometidos a hacerlo con excelencia.
Mientras que encontramos un propósito, nuestras vidas consisten en hacer el menor esfuerzo para apenas existir con la menor cantidad de problemas.
Cuando vivimos con propósito nuestra principal ocupación es hacer correctamente lo que nos toca hacer. Una vez que encontramos un propósito amamos lo que hacemos, y se nota, y las personas quieren relacionarse con nosotros porque perciben nuestro compromiso con la excelencia, y eso es magnético.
Pero, ¿Cómo encontrar un propósito?. Simple, elija una causa en la cual crea, y encuentre la manera en la cual puede usar sus habilidades para el mayor provecho de todos los involucrados, incluyéndose a usted.
lunes, 23 de julio de 2012
Intenciones Claras
Todos queremos lograr algo en la vida, y aunque no lo tengamos totalmente claro, sentimos un impulso a superarnos, a progresar, a tomar las riendas, a ir más allá. Pero en la medida que creemos que avanzamos, nos encontramos con situaciones que nos hacen reflexionar y replantearnos nuestras metas.
Esto sucede con frecuencia cuando nos movemos desde lo que creemos que queremos, y la vida nos estimula a esclarecer que es lo que realmente queremos, y que es lo que realmente nos conviene.
Pocas cosas tienen tanto poder en la vida como una intención y propósito claros. Al saber que es lo que realmente queremos, por qué y para que lo queremos, nos conectamos más fácilmente con nuestro poder personal, y con nuestra intuición para lograrlo de manera eficaz.
Pueden parecer pequeños detalles, y lo son, pero las consecuencias de obrar conociéndolos producirán cambios significativos en nuestras vidas, y como veremos a continuación, encontrar esas respuestas puede resultar sencillo si nos lo proponemos.
Al plantearnos lo que queremos es importante conectarnos con nuestra voluntad, para así reconocer nuestros talentos, habilidades y destrezas. El conocimiento se puede adquirir por diversas vías, pero el talento no se puede comprar a ningún precio, por eso es importante considerar emplear nuestro talento en cualquier tarea que emprendamos.
Cuando reconocemos nuestro talento, podemos identificar claramente aquellas cosas que podemos hacer mejor que otros, lo cual además de brindarnos satisfacción, nos esclarece el camino a seguir para lograr lo que nos proponemos.
Veamos un ejemplo. Una persona a quien le guste cocinar puede buscar trabajo en un restaurante, pero si no tiene claro lo que realmente quiere, puede terminar trabajando de mesonero o encargado de limpieza, trabajos estos muy dignos, pero que en nada favorecen el desarrollo del talento de una persona que tenga un don especial para darle sazón a los alimentos.
Si en vez de buscar simplemente trabajo en un restaurante, se propone encontrar el lugar ideal para enriquecer su talento de sazonar la comida, muy probablemente dirigirá sus acciones de una manera más coherente con su meta, y obtendrá lo que realmente necesita.
Esto sucede con frecuencia cuando nos movemos desde lo que creemos que queremos, y la vida nos estimula a esclarecer que es lo que realmente queremos, y que es lo que realmente nos conviene.
Pocas cosas tienen tanto poder en la vida como una intención y propósito claros. Al saber que es lo que realmente queremos, por qué y para que lo queremos, nos conectamos más fácilmente con nuestro poder personal, y con nuestra intuición para lograrlo de manera eficaz.
Pueden parecer pequeños detalles, y lo son, pero las consecuencias de obrar conociéndolos producirán cambios significativos en nuestras vidas, y como veremos a continuación, encontrar esas respuestas puede resultar sencillo si nos lo proponemos.
¿Qué?
Al plantearnos lo que queremos es importante conectarnos con nuestra voluntad, para así reconocer nuestros talentos, habilidades y destrezas. El conocimiento se puede adquirir por diversas vías, pero el talento no se puede comprar a ningún precio, por eso es importante considerar emplear nuestro talento en cualquier tarea que emprendamos.
Cuando reconocemos nuestro talento, podemos identificar claramente aquellas cosas que podemos hacer mejor que otros, lo cual además de brindarnos satisfacción, nos esclarece el camino a seguir para lograr lo que nos proponemos.
Veamos un ejemplo. Una persona a quien le guste cocinar puede buscar trabajo en un restaurante, pero si no tiene claro lo que realmente quiere, puede terminar trabajando de mesonero o encargado de limpieza, trabajos estos muy dignos, pero que en nada favorecen el desarrollo del talento de una persona que tenga un don especial para darle sazón a los alimentos.
Si en vez de buscar simplemente trabajo en un restaurante, se propone encontrar el lugar ideal para enriquecer su talento de sazonar la comida, muy probablemente dirigirá sus acciones de una manera más coherente con su meta, y obtendrá lo que realmente necesita.
viernes, 20 de julio de 2012
Motivarse
Si queremos ir en auto a cualquier parte, lo primero que hacemos es llenar el tanque con combustible. Y cuando queremos alcanzar alguna meta en la vida,. ¿Qué hacemos?. Al igual que el auto, nuestra psiquis necesita de combustible para hacer realidad nuestros sueños.
Pero ¿Dónde podemos surtir de combustible a nuestra psiquis?. Nadie puede motivar a otra persona. Lo más que se puede hacer por otro en este sentido es ofrecerle un incentivo, un estimulo que le permita motivarse a si mismo.
La razón es muy sencilla, la motivación es interna, y los estímulos externos. ¿Qué hacer entonces?, simple, conectarnos con esa fuente interna inagotable de inspiración que es nuestro ser interno. He aquí unos pequeños detalles que pueden resultarnos sumamente útiles para motivarnos.
Es importante revisar cuan dispuestos estamos a salir de nuestra zona de comodidad. Muchas veces el mayor obstáculo que nos impide realizar nuestros sueños es nuestra falta de disposición a salir de nuestra zona de comodidad, a asumir nuevos retos, a cruzar nuevas fronteras y trazar nuevos caminos.
Afortunadamente lograr esta disposición es muy sencillo cuando tomamos consciencia que eventos maravillosos esperan por nosotros fuera de nuestra zona de comodidad.
La confianza que tenemos en nuestra capacidad de salir airosos de cualquier situación es fundamental para sentirnos motivados a intentarlo. Resulta conveniente conocer nuestro Inventario Interior para saber con que contamos a la hora de encarar nuevas situaciones.
Para fortalecer nuestra confianza en nuestra capacidad de lograr nuestras metas, ayuda asumir una actitud de aprendizaje ante los errores que podamos cometer. Recordemos que la sabiduría nos previene de cometer errores, y esta es el producto de aprender de ellos.
Nuestros pensamientos construyen realidades, por eso es de suma importancia mantenernos alertas para producir solo pensamientos positivos que alimenten nuestra psiquis de manera que nos faciliten construir realidades.
Es importante evaluar que pensamientos alimentamos para construir nuestros paradigmas, pues estos influyen directamente sobre nuestra motivación.
A la hora de pensar, piense en grande, piense pensamientos elevados, pensamientos de poder, recuerde que paga lo mismo. Rápidamente notará el efecto positivo sobre su actitud.
Una de las mayores verdades que se ha hecho pública en el siglo 20 es que nuestra actitud, y no las circunstancias, determina la calidad de vida que tenemos.
Nuestra actitud está estrechamente ligada a nuestra consciencia de merecimiento, para una persona que siente que se merece lo mejor en la vida es fácil asumir una actitud de éxito. Y con una actitud así es sencillo mantenerse motivado, es simplemente nuestra elección.
Nuestro humor, nuestro estado de animo es nuestra elección. Si nos conectamos a la vida, es sencillo Elegir Vivir, y sentirse feliz al hacerlo es simplemente una consecuencia natural de obrar en armonía con las leyes del Universo.
La felicidad es su derecho de nacimiento, ejercítelo. Para las personas felices es sencillo mantenerse motivadas, y esto a su vez contribuye a facilitar su crecimiento, no se conforme con menos.
Ocuparnos de nuestro crecimiento personal es un factor que facilita enormemente mantenernos motivados. Es importante dedicar diariamente al menos una hora a nuestro desarrollo como seres humanos.
Pero ¿Dónde podemos surtir de combustible a nuestra psiquis?. Nadie puede motivar a otra persona. Lo más que se puede hacer por otro en este sentido es ofrecerle un incentivo, un estimulo que le permita motivarse a si mismo.
La razón es muy sencilla, la motivación es interna, y los estímulos externos. ¿Qué hacer entonces?, simple, conectarnos con esa fuente interna inagotable de inspiración que es nuestro ser interno. He aquí unos pequeños detalles que pueden resultarnos sumamente útiles para motivarnos.
Disposición
Es importante revisar cuan dispuestos estamos a salir de nuestra zona de comodidad. Muchas veces el mayor obstáculo que nos impide realizar nuestros sueños es nuestra falta de disposición a salir de nuestra zona de comodidad, a asumir nuevos retos, a cruzar nuevas fronteras y trazar nuevos caminos.
Afortunadamente lograr esta disposición es muy sencillo cuando tomamos consciencia que eventos maravillosos esperan por nosotros fuera de nuestra zona de comodidad.
Confianza
La confianza que tenemos en nuestra capacidad de salir airosos de cualquier situación es fundamental para sentirnos motivados a intentarlo. Resulta conveniente conocer nuestro Inventario Interior para saber con que contamos a la hora de encarar nuevas situaciones.
Para fortalecer nuestra confianza en nuestra capacidad de lograr nuestras metas, ayuda asumir una actitud de aprendizaje ante los errores que podamos cometer. Recordemos que la sabiduría nos previene de cometer errores, y esta es el producto de aprender de ellos.
Pensamientos
Nuestros pensamientos construyen realidades, por eso es de suma importancia mantenernos alertas para producir solo pensamientos positivos que alimenten nuestra psiquis de manera que nos faciliten construir realidades.
Es importante evaluar que pensamientos alimentamos para construir nuestros paradigmas, pues estos influyen directamente sobre nuestra motivación.
A la hora de pensar, piense en grande, piense pensamientos elevados, pensamientos de poder, recuerde que paga lo mismo. Rápidamente notará el efecto positivo sobre su actitud.
Actitud
Una de las mayores verdades que se ha hecho pública en el siglo 20 es que nuestra actitud, y no las circunstancias, determina la calidad de vida que tenemos.
Nuestra actitud está estrechamente ligada a nuestra consciencia de merecimiento, para una persona que siente que se merece lo mejor en la vida es fácil asumir una actitud de éxito. Y con una actitud así es sencillo mantenerse motivado, es simplemente nuestra elección.
Elecciones
Nuestro humor, nuestro estado de animo es nuestra elección. Si nos conectamos a la vida, es sencillo Elegir Vivir, y sentirse feliz al hacerlo es simplemente una consecuencia natural de obrar en armonía con las leyes del Universo.
La felicidad es su derecho de nacimiento, ejercítelo. Para las personas felices es sencillo mantenerse motivadas, y esto a su vez contribuye a facilitar su crecimiento, no se conforme con menos.
Crecimiento
Ocuparnos de nuestro crecimiento personal es un factor que facilita enormemente mantenernos motivados. Es importante dedicar diariamente al menos una hora a nuestro desarrollo como seres humanos.
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