lunes, 21 de octubre de 2013
viernes, 18 de octubre de 2013
El camino hacia el Éxito comienza en ti
Me hace mucha gracia cuando la gente habla de éxito y de si tal y cual tienen éxito pero ellos no. Porque, a todo el mundo le gustaría tener éxito, ¿no? ¿Quién no lo desea? Ahí está la clave. Que todo el mundo lo quiere pero pocos se dan cuenta porque no se han planteado siquiera lo que es el éxito para ellos.
¿Qué es el éxito para ti?
¿Publicar ese libro que tienes en mente desde hace tiempo? ¿Ser la mejor empresa de tu comunidad o de España o del mundo en tu actividad? ¿Ser jugador del equipo tal? ¿Bucear la fosa Mariana? ¿Dar la vuelta al mundo en 80 días?
Cada cual tenemos un concepto del éxito del que ni siquiera somos conscientes, y es por eso que la mayoría de las veces no lo conseguimos. Vamos, quizá, logrando pequeñas cosas, como conseguir un trabajo, o una pareja, o destacar en algo… pero, pese a esos pequeños éxitos que, por otro lado, nunca debemos menospreciar, no llegamos nunca a estar plenamente satisfechos, como que nos falta algo.
Esa sensación se debe a que nunca te has puesto de verdad a reflexionar sobre lo que el éxito significa para ti. Y no lo sabes, ¿cómo esperas conseguirlo? No es tarea fácil, identificar lo que uno ve como el éxito para sí mismo. Seguramente Nadal lo tiene ya desde hace tiempo muy claro, o Messi o CR7 o Steve Jobs lo tuvo en su día. Pero para llegar a las posibles definiciones del éxito de cada una de estas personas, lo que es seguro es que primero las definieron, después las estructuraron y después pusieron en marcha un plan de acción o estrategia para lograr ese concepto que cada uno tenía del éxito.
Decía que no es tarea fácil, y en efecto, es un trabajo adicional, es duro y es complicado. Pero todo lo que merece la pena conlleva un esfuerzo. O tú has conseguido alguna vez algo que no te costase y sin embargo es tu mayor tesoro? Lo dudo.
Como digo en mis cursos sobre el éxito y sobre objetivos, el compromiso contigo mismo y tus objetivos es uno de los elementos esenciales para lograr tus propósitos. Sin ese compromiso que te hace asumir el mando de tu vida, simplemente irás cosechando lo que siembres… ¿Estás sembrando lo adecuado para ti?
Para conseguir el éxito, lo primero que has de hacer es comenzar por ti.
Esther Roche
¿Qué es el éxito para ti?
¿Publicar ese libro que tienes en mente desde hace tiempo? ¿Ser la mejor empresa de tu comunidad o de España o del mundo en tu actividad? ¿Ser jugador del equipo tal? ¿Bucear la fosa Mariana? ¿Dar la vuelta al mundo en 80 días?
Cada cual tenemos un concepto del éxito del que ni siquiera somos conscientes, y es por eso que la mayoría de las veces no lo conseguimos. Vamos, quizá, logrando pequeñas cosas, como conseguir un trabajo, o una pareja, o destacar en algo… pero, pese a esos pequeños éxitos que, por otro lado, nunca debemos menospreciar, no llegamos nunca a estar plenamente satisfechos, como que nos falta algo.
Esa sensación se debe a que nunca te has puesto de verdad a reflexionar sobre lo que el éxito significa para ti. Y no lo sabes, ¿cómo esperas conseguirlo? No es tarea fácil, identificar lo que uno ve como el éxito para sí mismo. Seguramente Nadal lo tiene ya desde hace tiempo muy claro, o Messi o CR7 o Steve Jobs lo tuvo en su día. Pero para llegar a las posibles definiciones del éxito de cada una de estas personas, lo que es seguro es que primero las definieron, después las estructuraron y después pusieron en marcha un plan de acción o estrategia para lograr ese concepto que cada uno tenía del éxito.
Decía que no es tarea fácil, y en efecto, es un trabajo adicional, es duro y es complicado. Pero todo lo que merece la pena conlleva un esfuerzo. O tú has conseguido alguna vez algo que no te costase y sin embargo es tu mayor tesoro? Lo dudo.
Como digo en mis cursos sobre el éxito y sobre objetivos, el compromiso contigo mismo y tus objetivos es uno de los elementos esenciales para lograr tus propósitos. Sin ese compromiso que te hace asumir el mando de tu vida, simplemente irás cosechando lo que siembres… ¿Estás sembrando lo adecuado para ti?
Para conseguir el éxito, lo primero que has de hacer es comenzar por ti.
Esther Roche
martes, 15 de octubre de 2013
Cómo ganar auto confianza gracias a las Redes Sociales
Seguro que muchos de vosotros sois de los que salíais a la pizarra en el colegio y os temblaba hasta el tabique nasal. Una aquí presente también padecía de este inexplicable temor a ser, por unos breves instantes, el punto de atención. Pero amigos, ¡no hay nada que temer! Para todo este sector de la población, Internet y las Redes Sociales han hecho mucho bien en este aspecto.
En este sentido, quiero compartir con todos los que acabéis en este post y os sintáis un tanto identificados con mi introducción, algunos consejos para sacar el máximo partido de nuestros perfiles Sociales, no sólo en el ámbito profesional sino también a modo de ‘terapia’ trabajando la seguridad, la confianza y la templanza:
Deja los temores a un lado, aquí nadie te juzga por tu aspecto y no nos cabe duda que habrás tenido especial cuidado en seleccionar tu foto de perfil
Opina, comenta, debate… Es gratis y si no ofendes no haces mal a nadie.
1. Interactúa, participa:
¿Eres fiel seguidor de un blogger, te encanta todo lo que comparte una página o un medio concreto…? Pues díselo, házselo saber, ¿qué puede ocurrir? ¿que no recibas respuesta? En Twitter y en Linkedin y en otras redes más ‘creativas’ o de uso más personal como Instagram, la mayoría de usuarios son de carácter complaciente y agradecido, si valoras el trabajo de alguien, estamos seguros casi al 100% de que recibirás un ‘like’ un emoticono sonriente o una agradable respuesta dándote las gracias. Piénsalo, sólo tienes que ganar.
Deja los temores a un lado, aquí nadie te juzga por tu aspecto y no nos cabe duda que habrás tenido especial cuidado en seleccionar tu foto de perfil
Opina, comenta, debate… Es gratis y si no ofendes no haces mal a nadie.
1. Interactúa, participa:
¿Eres fiel seguidor de un blogger, te encanta todo lo que comparte una página o un medio concreto…? Pues díselo, házselo saber, ¿qué puede ocurrir? ¿que no recibas respuesta? En Twitter y en Linkedin y en otras redes más ‘creativas’ o de uso más personal como Instagram, la mayoría de usuarios son de carácter complaciente y agradecido, si valoras el trabajo de alguien, estamos seguros casi al 100% de que recibirás un ‘like’ un emoticono sonriente o una agradable respuesta dándote las gracias. Piénsalo, sólo tienes que ganar.
miércoles, 2 de octubre de 2013
¿Tiene usted un plan de acción para alcanzar sus objetivos?
“Sus sueños determinan sus metas. Sus metas trazan sus acciones. Sus acciones crean los resultados. Los resultados le traen éxito” - John Maxwell
La visión (sueños) debe ser estructurada en metas y las metas deben ser operacionalizadas a través de planes de acción.
Las metas sin sueños son simples actividades y los sueños sin metas son quimeras; meras ilusiones. “Una meta es un sueño con un plazo”. La meta es un objetivo, propósito o sentido de dirección hacia el cual dirige todas sus energías, anhelos y esfuerzos. Son los blancos hacia los cuales enfocas tu vida. Una meta involucra el esfuerzo organizado y planificado de lo que quiere ser y alcanzar en la vida. Una persona con metas tiene dirección en su vida, establece prioridades, rebosa energía y ánimo, es más creativa y busca con más persistencia la excelencia.
Convertir nuestros sueños en realidad no es el resultado del azar. El éxito no ocurre por casualidad. El éxito es escurridizo y se protege muy bien para asegurarse que sólo los que verdaderamente le desean, buscan y trabajan por él, logren alcanzarle. Somos deliberadamente exitosos. Las personas exitosas triunfan a propósito. El éxito es el resultado de un plan preconcebido y puesto en marcha, con objetivos claramente definidos. Es necesario, pues, traducir nuestros sueños en metas escritas, específicas, medibles y alcanzables, encausadas en un plan de acción, que nos brinden a lo largo del viaje un sentido de logro y satisfacción, y que nos permitan evaluar si nos estamos acercando al logro de nuestros sueños. Debemos definir también la forma en que lograremos convertir en realidad nuestra visión o sueño. Y además debemos definir los cambios necesarios en nuestro cronograma de trabajo y en nuestras prioridades. Y algo importante, necesitamos definir los requisitos de carácter que se requieren para alcanzar esas netas.
Establecer metas es un ejercicio riguroso. Las metas no son propósitos vagos ni ambiguos. Mientras mejor definidas sean nuestras metas más probabilidades de éxito tendremos ¿Cómo definir metas adecuadas? Para este fin utilizaremos el acróstico METAS:
La visión (sueños) debe ser estructurada en metas y las metas deben ser operacionalizadas a través de planes de acción.
Las metas sin sueños son simples actividades y los sueños sin metas son quimeras; meras ilusiones. “Una meta es un sueño con un plazo”. La meta es un objetivo, propósito o sentido de dirección hacia el cual dirige todas sus energías, anhelos y esfuerzos. Son los blancos hacia los cuales enfocas tu vida. Una meta involucra el esfuerzo organizado y planificado de lo que quiere ser y alcanzar en la vida. Una persona con metas tiene dirección en su vida, establece prioridades, rebosa energía y ánimo, es más creativa y busca con más persistencia la excelencia.
Convertir nuestros sueños en realidad no es el resultado del azar. El éxito no ocurre por casualidad. El éxito es escurridizo y se protege muy bien para asegurarse que sólo los que verdaderamente le desean, buscan y trabajan por él, logren alcanzarle. Somos deliberadamente exitosos. Las personas exitosas triunfan a propósito. El éxito es el resultado de un plan preconcebido y puesto en marcha, con objetivos claramente definidos. Es necesario, pues, traducir nuestros sueños en metas escritas, específicas, medibles y alcanzables, encausadas en un plan de acción, que nos brinden a lo largo del viaje un sentido de logro y satisfacción, y que nos permitan evaluar si nos estamos acercando al logro de nuestros sueños. Debemos definir también la forma en que lograremos convertir en realidad nuestra visión o sueño. Y además debemos definir los cambios necesarios en nuestro cronograma de trabajo y en nuestras prioridades. Y algo importante, necesitamos definir los requisitos de carácter que se requieren para alcanzar esas netas.
Establecer metas es un ejercicio riguroso. Las metas no son propósitos vagos ni ambiguos. Mientras mejor definidas sean nuestras metas más probabilidades de éxito tendremos ¿Cómo definir metas adecuadas? Para este fin utilizaremos el acróstico METAS:
Medibles en sus resultados: Las metas deben ser mesurables, es decir, deben ser expresadas en términos cuantificables, de tal manera de evaluar el avance. Al hacer las metas medibles las hacemos más objetivas. Cuando podemos medir, tenemos un mecanismo de control y retroalimentación, que nos permite medir el nivel de progreso. Expresar las metas en términos de resultados mesurables nos permitirán conocer si nos estamos acercando a ellas, cuánto nos falta por avanzar, y si hemos logrado nuestra meta o necesitamos rectificar el rumbo. Es importante incluir en la elaboración de las metas, hasta donde sea posible, patrones de medición, tales como: tiempo, cantidad, etcétera. Como dato importante póngale una fecha tope. La fecha se convierte en un estímulo para motivarnos a conseguir los medios, y crear un sentido de urgencia. Dice Charles Stanley: “Una meta es un sueño establecido dentro del contexto del tiempo”. Hágase preguntas específicas que incluyan los vocablos: dónde, cuánto, cuándo.
Como dato importe, es útil poner una fecha tope. La fecha se convierte en un estímulo para motivar a conseguir los medios, y crear un sentido de urgencia. Dice Charles Stanley: “Una meta es un sueño establecido dentro del contexto del tiempo”.
Específicas en sus detalles: Nadie resuelve nada con generalidades. Para ser efectivo se requiere cierto nivel de especificidad. Para facilitarnos esta tarea podemos expresar nuestras metas en términos de eventos y comportamientos específicos. Al definir las metas en forma específica, las hacemos más operativas, lo cual facilita la planificación y la asignación de los recursos que se necesitan para lograrlas. Las metas deben incluir un análisis de los recursos que se requieren. Puede estructurar sus metas dividiéndolas en metas a corto, mediano y largo plazo. Hágase preguntas específicas que incluyan los vocablos: qué, cómo, quién.
Trazadas en blanco y negro: Las metas deben ponerse por escrito, en blanco y negro sobre papel. Recuerde, la escritura lo hace a uno un hombre más exacto. Mientras no escriba sus metas, sólo son ideas vagas. Escribir sus metas en indicación de que ha reflexionado a fondo sobre ellas. El escribirlas le dará mayor comprensión y claridad del alcance de las mismas. Decía Dawson Trotman: “Los pensamientos se desentrañan a sí mismos cuando pasan a través de los labios y de la punta de los dedos”. Además la memoria en un débil aliado.
Alcanzables en su aspiración: Las metas deben ser realistas. No puede ser una meta viajar al planeta Plutón. Las metas deben ser hechas sobre las alas de nuestros sueños, pero con los pies en la tierra. Las metas deben ser ambiciosas, retadoras, pero alcanzables. John Maxwell dice:”La gente exitosa establece metas que no están a la mano, pero si están a la vista”. Este pensamiento refleja el adecuado balance que debe existir entre realidad vs idealismo .Colocar metas inalcanzables resulta al final desalentador y frustrante. En ocasiones puede dejarnos en la boca un desagradable sabor de incompetencia.
Supremamente personales: Las metas son una expresión de nuestros más íntimos y personales sueños y anhelos. Las metas deben representar sus aspiraciones y deseos, no las aspiraciones u deseos de otras personas.
Cuando la meta es propia, tiene el poder de inspirar a la persona. Una meta propia estimula el espíritu, la mente, los sentimientos y el compromiso. Cuando se tiene una meta supremamente personal, se está emocionalmente conectado con ella y, en consecuencia, se crea en la persona una gran motivación por llegar a alcanzarla.
Arnoldo Arana
jueves, 19 de septiembre de 2013
Cómo alcanzar un trabajo extraordinario
“Para ser exitoso no tienes que hacer cosas extraordinarias. Solamente haz las cosas ordinarias con amor y excelencia.”
La clave para disfrutar tu trabajo es dejar de pensar que lo haces por otros o por la empresa y comenzar a hacerlo para tí mismo. Hay una historia que leí hace mucho tiempo que quiero compartirla contigo porque sé que andas buscando lo extraordinario.
“Doña Rosa era una ascensorista de un viejo edificio de Juzgados, en Bogotá, que permanecía congestionado de visitantes, ellos entraban y se atiborraban en uno de los viejos ascensores.
Cuando se abría la puerta, la multitud que salía empujaba a la que quería entrar, armando un caos que se repetía en casi todos los pisos. Hacía calor y los olores se concentraban en el elevador.
A pesar de todo eso, doña Rosa cuidaba su ascensor como si fuera el más fino y valioso. Cada mañana, ella pulía las partes metálicas y las aseaba lo mejor posible. A pesar de esas condiciones, andaba sonriente y entusiasta, saludaba y se despedía al abrir y cerrar las puertas, sorprendía a las personas al recordar sus nombres, bromeaba para que la gente sonriera y respondía con amabilidad a todas las preguntas que le formulaban.
Aparte de eso vendía papel oficial, sellos de correo y en sus pocos ratos libres tejía ropa para bebés.
Un día alguien le preguntó cómo podía permanecer tan contenta en esa clase de trabajo incómodo, rutinario y mal pagado.
A lo que ella contestó: -Muchas personas creen que yo actúo así por la gente y en realidad lo hago por mí. Cuando doy buen trato, me siento satisfecha, si los ayudo, la mayoría me lo retribuye y me aprecia.
-Sé que mi ascensor es viejo y mal mantenido, cuando lo limpio, me estoy cuidando a mí misma, porque aunque no es mío, vivo en él muchas horas de mi vida y si lo trato bien, me va a servir mejor.
-¿Y todos los otros ascensoristas piensan así? -le preguntaron.
-No -respondió- algunos de mis compañeros piensan que su tiempo de trabajo no les pertenece a ellos, dicen que es el tiempo de la empresa. Parecen ausentes, es como si murieran a las ocho de la mañana y resucitaran a las seis de la tarde.
Suponen que trabajando de mala gana van a maltratar al jefe o a otros, cuando en realidad es el tiempo de su vida, algo que nunca van a recuperar.”
Esta historia nos muestra que si somos apasionados en lo que hacemos podemos disfrutar no solamente del trabajo, sino de la vida.
Asegúrate de que lo que haces es lo que te gusta y disponte para dar lo mejor de ti. Si lo que haces no te gusta prepárate para dejarlo e ir tras lo que te guste.
Para tener un trabajo extraordinario no basta con hacerlo, sino como hacerlo y es hacerlo con excelencia. ¿Estás listo?
La elección es tuya si quieres hacer de tu trabajo ordinario o extraordinario. ¿Cómo quieres que sea?
Si no estás disfrutando tu trabajo o tu carrera quizás es tiempo de hacer un alto y comenzar a ir por lo que te apasiona.
Pedro Sifontes
La clave para disfrutar tu trabajo es dejar de pensar que lo haces por otros o por la empresa y comenzar a hacerlo para tí mismo. Hay una historia que leí hace mucho tiempo que quiero compartirla contigo porque sé que andas buscando lo extraordinario.
“Doña Rosa era una ascensorista de un viejo edificio de Juzgados, en Bogotá, que permanecía congestionado de visitantes, ellos entraban y se atiborraban en uno de los viejos ascensores.
Cuando se abría la puerta, la multitud que salía empujaba a la que quería entrar, armando un caos que se repetía en casi todos los pisos. Hacía calor y los olores se concentraban en el elevador.
A pesar de todo eso, doña Rosa cuidaba su ascensor como si fuera el más fino y valioso. Cada mañana, ella pulía las partes metálicas y las aseaba lo mejor posible. A pesar de esas condiciones, andaba sonriente y entusiasta, saludaba y se despedía al abrir y cerrar las puertas, sorprendía a las personas al recordar sus nombres, bromeaba para que la gente sonriera y respondía con amabilidad a todas las preguntas que le formulaban.
Aparte de eso vendía papel oficial, sellos de correo y en sus pocos ratos libres tejía ropa para bebés.
Un día alguien le preguntó cómo podía permanecer tan contenta en esa clase de trabajo incómodo, rutinario y mal pagado.
A lo que ella contestó: -Muchas personas creen que yo actúo así por la gente y en realidad lo hago por mí. Cuando doy buen trato, me siento satisfecha, si los ayudo, la mayoría me lo retribuye y me aprecia.
-Sé que mi ascensor es viejo y mal mantenido, cuando lo limpio, me estoy cuidando a mí misma, porque aunque no es mío, vivo en él muchas horas de mi vida y si lo trato bien, me va a servir mejor.
-¿Y todos los otros ascensoristas piensan así? -le preguntaron.
-No -respondió- algunos de mis compañeros piensan que su tiempo de trabajo no les pertenece a ellos, dicen que es el tiempo de la empresa. Parecen ausentes, es como si murieran a las ocho de la mañana y resucitaran a las seis de la tarde.
Suponen que trabajando de mala gana van a maltratar al jefe o a otros, cuando en realidad es el tiempo de su vida, algo que nunca van a recuperar.”
Esta historia nos muestra que si somos apasionados en lo que hacemos podemos disfrutar no solamente del trabajo, sino de la vida.
Asegúrate de que lo que haces es lo que te gusta y disponte para dar lo mejor de ti. Si lo que haces no te gusta prepárate para dejarlo e ir tras lo que te guste.
Para tener un trabajo extraordinario no basta con hacerlo, sino como hacerlo y es hacerlo con excelencia. ¿Estás listo?
La elección es tuya si quieres hacer de tu trabajo ordinario o extraordinario. ¿Cómo quieres que sea?
Si no estás disfrutando tu trabajo o tu carrera quizás es tiempo de hacer un alto y comenzar a ir por lo que te apasiona.
Pedro Sifontes
miércoles, 28 de agosto de 2013
martes, 20 de agosto de 2013
Las claves del triunfo
¿Qué tienen en común los triunfadores? ¿Cuáles son los ingredientes para lograr el triunfo profesional en la vida? La periodista Camille Sweeney y el artista Josh Gosfield han recopilado en su libro ‘The art of doing’ algunas de las características comunes en personajes populares del mundo del cine, la televisión, la empresa o la música. Persistencia, dedicación, paciencia y evolución son algunos de ellos.
No existen patrones fijos, ni nada parecido. Pretender ofrecer la pócima mágica para lograr los objetivos propuestos no tiene sentido. Pero, a la luz de lo recopilado en este libro, existen algunos rasgos personales y profesionales que pueden convertirse en ingredientes interesantes para alcanzar el triunfo y el éxito en todos los ámbitos de la vida.
- Trabajo, mucho trabajo. El decálogo extraído de la experiencia de todos esos personajes destila trabajo por los cuatro costados. La dedicación, creyendo en el proyecto, y la persistencia, pese a las adversidades son dos actitudes destacadas.
- Las emociones. Hablan también de controlar las emociones, de hacer gala de la paciencia, evitando desesperarse si no se encuentran los resultados inmediatos, de tener una historia que contar para emocionar al que está al otro lado… Y, por supuesto, ser feliz, disfrutando con lo que se hace.
- Acción. No todo deben ser ideas, hay que ejecutar y decidir. Poner a prueba esos proyectos lo antes posible y tratar de adaptarse a las circunstancias, evolucionando cuando sea necesario tienen también un papel fundamental.
- Humildad, para saber escuchar a los demás y también para crear comunidad, gracias a la cual dar impulso a los proyectos.
Son ideas interesantes. Muchas de ellas han sido objeto de reflexiones. Pero nunca está de más recordarlas para tratar de ponerlas en práctica en el día a día. Ayudarán, con toda seguridad, a lograr los pequeños triunfos del día a día.
Vía | Muy interesante
No existen patrones fijos, ni nada parecido. Pretender ofrecer la pócima mágica para lograr los objetivos propuestos no tiene sentido. Pero, a la luz de lo recopilado en este libro, existen algunos rasgos personales y profesionales que pueden convertirse en ingredientes interesantes para alcanzar el triunfo y el éxito en todos los ámbitos de la vida.
- Trabajo, mucho trabajo. El decálogo extraído de la experiencia de todos esos personajes destila trabajo por los cuatro costados. La dedicación, creyendo en el proyecto, y la persistencia, pese a las adversidades son dos actitudes destacadas.
- Las emociones. Hablan también de controlar las emociones, de hacer gala de la paciencia, evitando desesperarse si no se encuentran los resultados inmediatos, de tener una historia que contar para emocionar al que está al otro lado… Y, por supuesto, ser feliz, disfrutando con lo que se hace.
- Acción. No todo deben ser ideas, hay que ejecutar y decidir. Poner a prueba esos proyectos lo antes posible y tratar de adaptarse a las circunstancias, evolucionando cuando sea necesario tienen también un papel fundamental.
- Humildad, para saber escuchar a los demás y también para crear comunidad, gracias a la cual dar impulso a los proyectos.
Son ideas interesantes. Muchas de ellas han sido objeto de reflexiones. Pero nunca está de más recordarlas para tratar de ponerlas en práctica en el día a día. Ayudarán, con toda seguridad, a lograr los pequeños triunfos del día a día.
Vía | Muy interesante
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